viernes, 23 de julio de 2021

¡Vaya noche!

La noche comenzaba a dar paso al alba de un nuevo día y Hanns seguía despierto.

-¡Qué noche! Nunca había disfrutado tanto, eres sensacional.

-¿De verdad te gustó? Porque será la única vez que estemos juntos.

-¿Por qué? ¿Estuve tan mal?


Un beso hizo que cerrara sus ojos y pensó -”haría lo que fuera por ti”-.

Como si hubiera pronunciado las palabras en voz alta ella le contestó:


-¿De verdad harías todo por mi? ¿Incluso darías la vida por mi?


Sorprendido por la respuesta a sus pensamientos, sintió que eran almas gemelas; haría todo para no separarse ni un minuto de ella, ¡Juntos para siempre!


-Si es verdad lo que dices, firma aquí para saber que me amas y eres sincero.


Él firmó, era un gesto infantil pero lo hacía para demostrar la sinceridad de sus palabras. Al tiempo que terminaba de firmar aquel papel se comenzó a desvanecer acompañado de una brisa fría que heló su piel. Ella comenzó a reír. Él confundido y aterrorizado sintió como una sombra gigante lo jalaba hacia un hoyo oscuro donde el erebo lo esperaba.


-¡Gracias Hanns, ayer me suicidé por desamor e hice un trato con la muerte, mi alma por la de alguien que me amara de verdad!



Ulises Feria



miércoles, 21 de julio de 2021

¡Travieso!

Recuerdo exactamente el patio de la casa de mis padres, con ese jardín, árboles y arbustos; era el espacio perfecto para tardes y noches de interminables juegos escondidas, atrapadas y un sin fin de aventuras. Mi madre que lamentablemente había sufrido la pérdida de dos de mis hermanos, abortos en realidad, desarrolló el gusto por las historias paranormales; sin duda algo que marcó mi infancia. Sin embargo esta historia le sucedió a Roberto mi hermano; jugábamos a las escondidas sin pensar en nada más que en ¡Ganarle a los niños una ronda más de haberlos encontrado!

-¡Tía tía, quítame de la espalda este niño, no dejes que se me cuelgue!- gritó Roberto

-¡Deja de decir sandeces niño, no tienes nada!- lo regañó mi mamá.

-Pero de verdad mami, se me colgó cuando estaba ahí escondido- señalando los arbustos.

Mi mamá al ver el lugar que le señalaba Roberto gritó reprendiendo a alguien

-¡Deja ya de molestar si quieres jugar Bessth, o no te dejaré dulces hoy!

Nunca supe si le gritaba al duende que vive en casa, o a las almas de aquellos no natos.



Alex Reymon





¿Loro guardián?

 Muchas historias se cuentan en casa de los Reynosa, pero sin duda ninguna como la que los salvó de ser asaltados aquella noche. Era ya casi la madrugada del sábado, cuando vecinos alertaron que un asaltante intentaba huir saltando de casa en casa, éstos al descubrirlo, fueron tras de él dándole alcance justo una casa antes de la de los Reynosa. Al verse atrapado los vecinos interrogaron del porqué se había dejado alcanzar y no había huido por la casa Reynosa, ya que era la última de la cuadra y así hubiera alcanzado su libertad.

-¡No pude, sentí terror!

Cabe mencionar que los Reynosa tenían por mascota solo un viejo loro.

-¿Terror de qué?- preguntaron extrañados.

-Ese perro, más que perro parecía el mismo demonio encarnado en el animal, ¡Grande, negro y con ese aspecto...!

Nunca supieron de qué perro hablaba, pero no cabe duda que aquel hombre jamás regresó a hacer sus fechorías por esos rumbos.



Alex Reymon



Jimmy

El éxito de Hermeth era tan grande que todos los ventrílocuos lo celaban; los mejores lugares se abarrotaban, las marquesinas anunciaban su nombre ¡Hermeth y Jimmy, no sabrá quién tiene vida y quién es el muñeco! Definitivamente estaba en la cúspide de su carrera, éxito, dinero, hoteles, lujos. Una noche después de su última función, salió a fumar un cigarrillo; lo atormentaba el pasado y en ocasiones como ésta, buscaba la soledad del tabaco donde enjugaba lágrimas secas. Un joven se le acercó

-¡Buenas noches Sr. Hermeth!

-No le veo nada de bueno, bullicio, alcohol y delincuencia es el único atractivo de esta ciudad.

-¡Vamos! Usted tiene éxito, fama y a Jimmy, ¿Qué más puede pedir?

-¿De verdad quieres saber que desearía pedir? ¡Ja! No tienes idea muchacho. Hace diez años mi hijo murió de cáncer de páncreas; los médicos no pudieron hacer nada, yo solo pude más que verlo acabarse, morir lentamente ¡Pero me prometí que nunca lo dejaría! Entonces, nació Jimmy. Él me acompaña desde entonces, nunca me deja y nunca lo dejaré.

-¡Lo lamento tanto, yo… deber ser difícil y supongo que Jimmy se parece a su hijo¡

-Jimmy ¡Ay mi Jimmy!, lo más difícil de estos diez años ¿Sabes que ha sido, muchacho?

-No, no lo sé Señor

-Mantener su piel fresca, ¡Como aquel día en que murió!


Ulises Feria



Hasta el final

-¡Siento mucho frío!.

-Lo sé pero no podemos parar ahora, tendrás que soportar un poco más.

-No lo voy a lograr, jamás llegaré.

-Lo prometiste, ¡No es hora de retractarse!

-Tal vez quedemos ahí los dos, pero yo no puedo, ¡necesito regresar!

-Te comprendo hijo, yo también hice hasta lo imposible por estar siempre a tu lado.

El camino parecía interminable, al cruzar la última duna de nieve se alzaba majestuosa la cima de aquel monte. Gilberth sintió alivio y tristeza al mismo tiempo; habían llegado a su destino. Escarbó con sus manos entumecidas un pequeño hueco, al tiempo que hacía una oración mientras enterraba la lata que contenía las cenizas de su padre.


Ulises Feria



Todo por una espada

-Dicen que viene de Warwick, que su espada se forjó en la fragua de un volcán en erupción y que ha vencido a todos de una sola estocada-, afirmaba el pequeño escudero al intentar colocar la pesada cota a Morock de Lanchester.

-De verdad no creo que ningún caballero que haya luchado en Las Rosas y que esté vivo, pueda venir a retar el filo de mi espada-, increpaba a su escudero al tiempo que daba sendo golpe con el yelmo.

-¡Hoy, nos honra tener a Richard Nevulle que dará oportunidad a cualquier caballero que desee desenvainar su espada y probar su valentía; como es sabido, el “Kingmaker”, dará en matrimonio a su hija a aquél que logre derribarlo en un combate cuerpo a cuerpo.-

Los caballeros pasaban uno tras otro y ninguno lograba derribar a Kingmaker; el final del día llegaba y no quedaban más caballeros. En un gesto de osadía y estupidez, un escudero ¡Corre, tropieza con espada en mano y ésta vuela por el aire enterrándose en la visera abierta de Kingmaker matándolo al atravesar su ojo hasta el cerebro! La gente está enardecida lo quiere linchar; un brazo lo jala hacia el granero y le tapa la boca para no ser descubiertos.

-¡Calla y escucha!-

-¿Quién eres?- balbuceaba con la mano en su boca.

-Lo importante es ¿Quién serás tú? Huiremos a Camelot pequeño Arthur.


Ulises Feria



¡Era solo un juego!

El humo sale del cañón de un arma. Royer tomó de la recámara de su padre la pistola. Solo quería espantar a la viejecilla que siempre los corría de su patio cada vez que la pelota se iba y chocaba contra las orquídeas que tanto cuidaba.

-¡¿Porqué?!- Gritó Joseph al ver el cuerpo inerte en el césped que cambiaba del verde al rojo carmesí por la sangre que escurría.

-¡Él… él quería matar a mis orquídeas!


Ulises Feria


Rico estofado

Monte Herúm siglo VII, hambre y ceniza fue lo único que quedó en la aldea después de la invasión. Cuatro días después la gente sigue en shock, hambrientos y locos de dolor.

-Papá, desde afuera huele a comida, ¡Tengo hambre!

-Siéntate a comer, hoy mamá te alimentará mientras yo regreso, voy a buscar refugio para irnos de aquí.

-¡Pero papá, mamá murió ayer!, ¿Cómo me va a alimentar?

-¡Come, que ahora vivirá dentro de nosotros!


Ulises Feria


En auto a la boda

Carretera Km 72, 6:30 pm una linda tarde para correr en auto.

-¿Qué miras tan intrigada?

-¡Acaba de accidentarse, se ve muy mal y… ay no, trae vestido de novia!

-Ya no te preocupes, todo estará bien a partir de ahora.

-Pero, ¿Y ella?

-Ella aún no es consciente de lo que pasó; vámonos que tu novio espera, la boda la haremos en el más allá.


Ulises Feria


Culto oculto

Año 1120, era común. El ambiente huele a hierbas, mercurio y el humo del encino que hace arder el fuego que cocina la mezcla. Estamos sentados los seis alrededor de la mesa, son más de las 11:30 de la noche. Recitamos cada uno en lengua diferente las últimas palabras del rollo.

-¡Te he visto y voy hacia ti!

Dice el Raam-Tshebá, sacerdote mayor de la orden del Jeshá.

-Recibe pues esta esencia que flota en la nada buscando tu Todo. Forma a la forma, Luz a la luz, toma mi tumim al pecho abierto-, continúa diciendo.

Hace ademanes mientras cae sobre la mesa haciéndola temblar, empuja un cuerpo, otro cae. Mientras lo observo desde arriba, admiro mi propio cuerpo y pienso “Eritis sicut dii”.


Ulises Feria




¡Vaya noche!

La noche comenzaba a dar paso al alba de un nuevo día y Hanns seguía despierto. -¡Qué noche! Nunca había disfrutado tanto, eres sensacional....