Año 1120, era común. El ambiente huele a hierbas, mercurio y el humo del encino que hace arder el fuego que cocina la mezcla. Estamos sentados los seis alrededor de la mesa, son más de las 11:30 de la noche. Recitamos cada uno en lengua diferente las últimas palabras del rollo.
-¡Te he visto y voy hacia ti!
Dice el Raam-Tshebá, sacerdote mayor de la orden del Jeshá.
-Recibe pues esta esencia que flota en la nada buscando tu Todo. Forma a la forma, Luz a la luz, toma mi tumim al pecho abierto-, continúa diciendo.
Hace ademanes mientras cae sobre la mesa haciéndola temblar, empuja un cuerpo, otro cae. Mientras lo observo desde arriba, admiro mi propio cuerpo y pienso “Eritis sicut dii”.
Ulises Feria
