El humo sale del cañón de un arma. Royer tomó de la recámara de su padre la pistola. Solo quería espantar a la viejecilla que siempre los corría de su patio cada vez que la pelota se iba y chocaba contra las orquídeas que tanto cuidaba.
-¡¿Porqué?!- Gritó Joseph al ver el cuerpo inerte en el césped que cambiaba del verde al rojo carmesí por la sangre que escurría.
-¡Él… él quería matar a mis orquídeas!
Ulises Feria

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