-Dicen que viene de Warwick, que su espada se forjó en la fragua de un volcán en erupción y que ha vencido a todos de una sola estocada-, afirmaba el pequeño escudero al intentar colocar la pesada cota a Morock de Lanchester.
-De verdad no creo que ningún caballero que haya luchado en Las Rosas y que esté vivo, pueda venir a retar el filo de mi espada-, increpaba a su escudero al tiempo que daba sendo golpe con el yelmo.
-¡Hoy, nos honra tener a Richard Nevulle que dará oportunidad a cualquier caballero que desee desenvainar su espada y probar su valentía; como es sabido, el “Kingmaker”, dará en matrimonio a su hija a aquél que logre derribarlo en un combate cuerpo a cuerpo.-
Los caballeros pasaban uno tras otro y ninguno lograba derribar a Kingmaker; el final del día llegaba y no quedaban más caballeros. En un gesto de osadía y estupidez, un escudero ¡Corre, tropieza con espada en mano y ésta vuela por el aire enterrándose en la visera abierta de Kingmaker matándolo al atravesar su ojo hasta el cerebro! La gente está enardecida lo quiere linchar; un brazo lo jala hacia el granero y le tapa la boca para no ser descubiertos.
-¡Calla y escucha!-
-¿Quién eres?- balbuceaba con la mano en su boca.
-Lo importante es ¿Quién serás tú? Huiremos a Camelot pequeño Arthur.

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